El parapente estándar aprovecha las corrientes ascendentes naturales creadas por la interacción del viento con características del terreno como colinas o montañas. Los pilotos navegan a lo largo de las crestas o utilizan el ascenso del viento para mantener el vuelo, adaptándose a las condiciones atmosféricas predominantes.
Por otro lado, el parapente térmico implica aprovechar las columnas ascendentes de aire cálido conocidas como térmicas para ascender y prolongar la duración del vuelo. Los pilotos giran dentro de estas térmicas para ganar altura, ofreciendo oportunidades de vuelo más largas y a mayores altitudes en comparación con el parapente estándar. Comprender estas técnicas mejora la experiencia de parapente y ofrece a los entusiastas diversas oportunidades para explorar los cielos.